miércoles, 22 de julio de 2015

Colectivismo - Yo y los demás

No será por casualidad que me he topado con el ensayo "LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD JAPONESA" de Bernardo Villasanz Rodríguez, en el que se habla mucho de colectivismo. Por otros lados de la web se puede encontrar información sobre el tema desde otros enfoques, bien sea políticos como económicos, Villasanz antes de hablar de colectivismo empieza hablando de la identidad.

La identidad psicosocial depende de dos elementos complementarios: una síntesis interna (yo) en el individuo y una integración papeles en su grupo. También los procesos históricos parecen vitalmente relacionados con las demandas de identidad. Hay una historia general y una biografía personal que convergen.

La formación de la identidad entraña un conflicto continuo entre aspectos individuales y colectivos.


Esta cuestión, que trata sobre los límites del yo, los otros y el todo, no es ni más ni menos, que la pregunta-reto de las filosofías y religiones orientales. En las cuales el "yo" y el mundo que nos rodea son ilusorios, y no existen más que en nuestra mente.

Y digo reto porque la aprehensión de la realidad no-dual, su vivencia, es la que solo alcanzan los denominados "hombres iluminados". No es algo que la mayoría de los mortales haya experimentado ni vaya a experimentar a lo largo de su vida, es por así decirlo, teoría para el resto de nosotros.



En occidente, nos hemos ocupado más de lo humano, ya sea individual o colectivo, y quizás por eso, salvo contadas excepciones, nos hemos alejado de la idea del todo-uno presente en oriente.

Un atributo esencial de las culturas colectivistas es el de subordinar los fines personales de los fines de la colectividad (familia, tribu. . .).

Entre la creencia de que las personas empezamos y acabamos en nuestro cuerpo físico y somos lo que cabe dentro de él; y la creencia de que hay un todo-único y no existe la individualidad, nos podemos quedar en muchos puntos medios. Y depende en que punto nos quedemos, colectivismo e individualismo tendrán diferente significado y valor.

Lo que en una primera reflexión me parece claro es que, con una visión del mundo del tipo, digamos oriental, es más fácil vivir en una sociedad colectivista. O expresado de otra forma, es más fácil que filosofías orientales generen sociedades colectivistas. Priorizar el interés del grupo sobre el individual es mucho más fácil si, de alguna forma, uno es también el grupo.