martes, 19 de junio de 2012

La India y el trabajo

Hace ya algún tiempo que inicié esta entrada para hablar del trabajo en la cultura hindú. Hasta hoy no la he publicado y la razón es que no sabía a cual de las indias referirme.

Nunca he estado en el país-continente, todo lo que sé es a través de los libros y de los relatos de la gente que lo ha visitado.

CASTAS EN LA INDIA:
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La India es la cuna del yoga y como tal se ha convertido en un lugar de peregrinación para muchos practicantes occidentales. Muchos de mis compañeros han estado al menos una vez en Ashrams y visitando el país como turistas. La imagen que me han transmitido es la de un pueblo que vive la espiritualidad y que a pesar de sus limitaciones viven contentos.



Por otro lado está la India BRIC emergente y con tasas de crecimiento de dos cifras. Entre otras cosas, burocracia y corrupción, con un alto grado de aceptación de las jerarquías. En la que se está creando un abismo entre ricos y pobres, mujeres que sufren violencia y marginación y las todavía existentes castas (teóricamente abolidas) que condenan a la miseria a los estratos inferiores de la pirámide social. 1, 2, 3.

¿Se vuelve a demostrar que la realidad depende del observador y/o las dos versiones pueden tener visos de realidad? ¿Viven realmente contentos los pobres? ¿Es esto posible?

Me acerqué curioso a buscar entre mis apuntes alguna razón que pudiera justificar esta hipótesis. A continuación algo de teoría.

Aunque ahora con la llegada del capitalismo está sucediendo una profunda transformación, las castas han sido durante siglos el fundamento de la estructura social hindú. Son endogámicas y hereditarias. Cada individuo por nacimiento pertenece a la misma casta que sus padres. Los cambios de casta no son posibles o al menos no son reconocidos. El oficio también se hereda de los padres pasando a formar parte del conjunto de "innegociables" con los que una persona se encuentra al nacer.


En el hinduísmo se piensa que cada uno de nosotros tenemos una serie de condicionantes que vienen dados sin mediar elección alguna. Venimos con nuestros defectos y nuestros dones los cuales constituyen el fundamento de nuestro ser individual, el marco en el cual debemos progresar y que debemos aceptar para poder avanzar. El Svadharma es el deber individual, propio y diferente para cada persona, que todos debemos cumplir en la vida. Son las normas dictadas por la propia naturaleza de cada cual, que no se deben omitir sino con gran perjuicio para cada uno. Es tarea de todos descubrir cual es su Svadharma, cosa que se logra en base a la comprensión de uno mismo y a las experiencias personales.


Aunque es lícito y natural obtener una recompensa por el trabajo realizado, no debe ser la recompensa la que motive nuestro trabajo sino el sentido del deber, nuestro svadharma. Debemos ofrecer las acciones a nuestros semejantes y a través de ellos a Dios. La acción desinteresada produce en sí misma una pureza mental que nos libera de los obstáculos del deseo y nos hace más receptivos al amor universal.


Para los hindúes el alma individual se reencarna y vive varias vidas. Actuar de forma correcta en una vida tiene como consecuencia la reencarnación en un nivel espiritualmente superior en la próxima vida. Así hasta que nos liberamos de la rueda eterna de encarnación y muerte.

¿Os suena de algo? 


Sentido del deber, acción desinteresada, ... para finalmente liberarnos y salir de la rueda de reencarnacionesEn apariencia la receta no difiere mucho de la de otras religiones: comportarse en esta vida según unas reglas o principios morales, para acceder a algo mejor después de la muerte.


¿Puede esta receta funcionar?


Yo diría: si y no. Sí, si yo la elijo, no, si me viene impuesta. Sí, si trasciendo las normas morales que la limitan. Y para saber si la elección ha sido libre, debe haber libertad. Si no hay libertad, no hay alegría solo hay resignación, impotencia y aceptación.